DEUDAS CON EL BANCO
Deber dinero al banco, es una de las peores decisiones que podemos tomar en la vida de la empresa, y pero aún, en nuestra vida personal.
Siempre que firmamos algo con el banco, firmamos, entre otras cosas, los intereses y comisiones por descubierto, que pasan del 20%. Este es un sistema, mediante el cual, los bancos, y solo ellos, pueden triplicarnos una deuda en pocos días. Por ejemplo, si tenemos un préstamo, y nos quedamos sin trabajo, y estamos sin pagar 6 meses la hipoteca, podremos descubrir que debemos más del triple de las cuotas dejadas de pagar.
En el momento en que no podamos pagar un crédito, es obligatorio ir inmediatamente a hablar con el director del banco, a tratar de renegociar la situación. Si tenemos un empresa, y nos hemos quedado en un descubierto importante, lo que prima es abrir rápidamente una póliza de crédito hasta que estabilicemos nuestra situación financiera.
Lo que nunca debemos hacer con un banco, es desentendernos de la situación, pues el banco nunca se va a desentender de ella. Cuando debemos dinero al banco, éste, lo primero que va a hacer, es incluirnos en el RAI o ASNEF según proceda, que son unos registros de morosos a los que los bancos tienen acceso. De esta forma, ya no podremos pedir ni créditos, ni tarjetas VISA, ni nada de nada. Así quedamos bloqueados financieramente.
A continuación, el banco iniciará una demanda judicial, que hoy por hoy, prescribe a los 15 años. Allá donde trabajemos el banco nos embargará la nómina. Además, en caso de ir a juicio, no solo pagaremos el capital dejado de pagar más unos interminables intereses, sino una tremenda minuta del abogado del banco, que a veces triplica la deuda.
Es decir, por deberle al banco una pequeña cantidad de dinero, podemos acabar debiendo millones. Y esto, aunque parece una exageración, es así. Puede llegar un momento, en que para poder vivir, tenemos que poner los bienes a nombre de nuestro cónyuge o hijos, así como las cuentas bancarias, y que nos apoderen. Y vivir así no es agradable.
En caso de tener una desgracia, y no poder pagar al banco, la mejor solución, siempre, es ir a hablar con el director del banco, y tratar de exponerle la solución. Si la cosa está muy mal, búsquese un buen abogado, que le cobrará bastante, pero le valdrá la pena, y renegocie con el banco su situación, pero trate de no darle la espalda al problema.